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COMO UN CUENTO DE HADAS
Marta

Había una vez una niña llamada Marie Postor dormía tranquila en su cama, pero un día, algo le interrumpió el sueño, era algo realmente hermoso algo que nunca antes había visto pero se esfumó rápidamente por la ventana. Lo que había visto esa noche no lo había visto nunca antes en su vida.
Al día siguiente pensó en contárselo a sus padres pero claro pensarían que estaría loca o algo así, así que decidió que no se lo contaría a nadie, nadie en absoluto.
Pero aquella noche volvió a verla parecía un hada pero esta vez no venía sola venía acompañada por unas 1.000 o así. De repente le echaron una especie de polvos y empezó a volar detrás de aquellas 1.000 hadas. No podía parar. Después de volar un buen rato se encontró con un país que no conocía y estaba lleno de vivos y alegres colores había muchísimas hadas, gnomos, mariposas, sirenas, duendes y muchos más hermosos seres. En cuanto llegó las minúsculas haditas la llevaron a donde otra hada ésta no era como las otras no ésta parecía estar malhumorada por algo. Además ésta iba vestida con colores oscuros y tristes. También llevaba corona.
-Majestad –le dijo una de las minúsculas hadas.-Le traemos a esta niña creo que ella podrá resolver su problema.-De acuerdo dejadnos solas. –Sí señora como usted nos ordene –contestaron las hadas.
-Hola ¿Cómo te llamas? yo soy la reina de las hadas.-Hola yo soy Marie Postor-dijo Marie -¿y qué problema tiene usted? Si yo veo todo perfecto -Bueno para empezar que tengo un olor a queso en mis pies que no te puedes imaginar. Lo han intentado todo desde excrementos de rata hasta pedos de mofetas y nada ha funcionado. -Eso es un auténtico asco -Si son los mejore perfumes del país – ¿Has probado con el jabón? -Sí, sí con el jamón también he probado y nada. -Con el jamón no con el jabón -¿y qué es eso? –Es un producto que sirve para lavar cualquier cosa y te deja un olor tan bueno. -Sí, sí pero ¿dónde encontramos eso? -Casualmente compré uno esta mañana. -Mire traiga ese cubo por favor gracias. Ahora lo llenamos de agua ¿ve? –Sí -Ahora meta los pies en el agua. ¡UUF! de verdad que es una auténtica peste ¿eh? coja el jabón lo moja un poco y se frota y ¿¡Listo! –OH qué bien huelen muchísimas gracias ahora como recompensa te haré un regalo. – ¿Qué? - Si quieres puedo mandar a unas hadas todos los fines de semana por la noche y a si podrás venir y disfrutar de fantasía –SÍ GRACIAS
Bien!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

FIN

EL ELEFANTE Y LA HORMIGA
Grecia Merary Lopez Guzmán
Monterrey NL

Había un elefante triste llorando porque no tenía amigos y llega una hormiga y dice: ¿por qué lloras? pregunta la hormiga.
Es porque no tengo amigos contesta el elefante
¿quieres ser mi amigo? pregunta la hormiga sí dice el elefante entonces deciden jugar carreritas encuentran un perico y le dicen todo y empieza la carrera y perico le dice que lastimó a hormiguita la llevan al hospital y le llevan un regalo a la hormiguita y la hormiguita lo perdona.

 

LA HISTORIA DE ANTONIO EL PASTOR
Regina
Urbasa

Érase una vez un pastor llamado Antonio; era muy creyente: creía que existían las lamias, las brujas, los gigantes... etc, aquí empezó todo; Antonio estaba con sus ovejas, hasta que oyó cantar a alguien, tenía la voz muy linda, Antonio impaciente fue a mirar al río, de donde venía aquel extraño canto. - Éste se acercó y vio una chica muy muy guapa peinándose con un peine de oro, Antonio quiso saber si de verdad era una lamia, para saberlo debía de mirar sus pies si los tenía como un pato era exactamente una de ellas; la chica oyó al hombre y se fue corriendo, este le persiguió ella corría y corría hasta entrar a su hogar: la cueva la "MINATITUR"
ésta se metió y Antonio la siguió hasta el último momento, ésta se metió por un sitio muy extraño y le dijo a Antonio que fuera con ella a un mundo nuevo, desde entonces no se le ha vuelto a ver a Antonio, todos se preguntan cómo pudo entrar allí, y porqué cambió su vida para siempre, también muchas personas dicen que es un hecho real porque un chico lo vio todo.
-Esa cueva está en Urbasa y todavía dicen que Antonio vive allí con las lamias (en el segundo trozo de la cueva está llena de agua).

 

SUSANA OJOS DE RANA
Claudia García

Érase una vez una niña que se llamaba Susana, sus amigos siempre le
ignoraban porque tenía los ojos de rana.
Un día que fue al colegio todos los niños se pusieron a decirle a ella.
-¡Susana ojos de rana fea como ella sola todas las semanas!
Marta, una niña que la apreciaba como una amiga la estaba calmando porque se puso
a llorar un gran día Susana no fue al colegio y ese día Marta reunió a
todos los niños para decirles una cosa y así les dijo:
-Oigan por qué tratan así a Susana- Dijo Marta.
Después de Marta habló Pablo:
-Es que... Marta, Susana tiene los ojos de rana.
-Sí pero no es para hacerle esto sabes Pablo eso no se le hace a una
amiga, a ti te gustaría que yo te llamara todo el día feo o malo porque
tú haces cosas malas o a ti Elena blanca como la leche porque tú eres
blanca.
Y dijeron todos a la vez:
-No Marta.
-Bueno pues vais a ser amigos de Susana y no la vais a llamar ojos de
rana.
Dijeron todos:
-Sí Marta.
Al otro día Susana volvió al colegio y todos jugaron con ella.
Colorín colorado estás en la silla pegado.

 

LAS TRES MELLIZAS

Érase una vez Tres niñas que se llamaban: Elena, Teresa y Ana.
Un día, estaban las tres niñas jugando cuando... Vino un búho
y les dijo:
-¿Queréis ir al país de las gominolas?-
-sííííí, sííííííí- dijeron las tres niñas.
El búho que tenía muchos amigos llamó a la hada madrina.
Chasssssss vino el hada madrina y en su carro mágico llevo
a las tres niñas al país de las gominolas.
Las tres niñas se comieron casi todo el país de las gominolas.
Estuvieron un día entero comiendo gominolas para desayunar, gominolas para
comer hasta gominolas para cenar. Las niñas se pusieron tan pero tan gordas
que casi explotaban. Las niñas quisieron volver a casa y el búho
las llevo casa y desde ese día las niñas sólo comieron 2 gominolas cada día
y colorín colorado este cuento se a acabado.

 

LA BARCA QUE IBA POR MAR I TIERRA

Una vez dijo el rey:
- El que consiga hacer una barca que vaya por mar y por tierra le daré la mano de mi hija.
P
ues ese día un hermano mayor le dijo al padre que vendiera el lechón para que le comprara herramientas.
Se puso tan pesado que acabo vendiendo el lechón.
El hermano mayor se fue al bosque a trabajar.
Apareció una anciana que dijo:
- ¿Qué estás haciendo?
El hermano dijo:
- Lo que me da la gana ¡palos de zambomba!
- Y palos de zambomba has de encontrar- dijo la anciana.
Al día siguiente vio todo palos de zambomba.
El hermano pequeño dijo que vendiera el cordero para que le comprara herramientas se puso tan pesado que acabó vendiendo el cordero.
Apareció otra vez la anciana que preguntó:
- ¿Qué estás haciendo?
El hermano dijo:
- Una barca que vaya por mar y tierra.
- Y esa barca has de encontrar- dijo la anciana.
Al día siguiente vio la barca terminada y se caso con la hija del rey.

 

EL HOMBRE QUE SE HIZO RICO
Ana Rodríguez (Salamanca)

Érase una vez un hombre que se fue a vivir a un piso alquilado cuyo dueño era Isidoro (un viejo de Lumbrales).
Estaba muy moreno y no hacía más que tender ropa y más ropa y más ropa...
Hasta que un día de lo moreno que estaba explotó, y toda la ropa que estaba tendiendo le cayó a Isidoro en la cabeza, que gritó:
-¡Felisaaa! (su mujer) ¡Corre, saca el canasto que esta lloviendo ropaaaa!
Entonces Felisa sacó el canasto, recogió la ropa y la vendió en el mercadillo.
Como era de diseño se hicieron ricos y se fueron a vivir a un chalet en la Luna.


EL TIBURÓN
Jose Maria González

Era un tiburón que había encontrado un sabroso pez lo estuvo persiguiendo todo el día. Hasta que se dio cuenta de que era la hora de llegar a casa ya allí sus hijos le preguntaron:
- Hemos confiado en ti para que nos trajeses la comida y resulta que no nos traes nada, Él respondió:
-El pez que perseguía no era muy sabroso al verle de cerca.
Moraleja: No culpes a los demás por las cosas que no puedes hacer tú.

 

LA HISTORIA DE PEPE
Cecilia Gheza

Esta es una historia que mi bisabuela le contó a mi mamá y mi mamá a
mi. Esta es la historia de Pepe.
Hace mucho tiempo, en un pueblito de por ahí, vivía Pepe. Él vivía junto a su mamá y eran muy pobres. De vez en cuando los iba a ver la mejor a miga de su mamá. Un día, este niño vio un árbol muy alto y decidió escalarlo. El árbol era tan alto, que, cuando llegó a la copa, había llegado al Cielo.
Tocó a la puerta y le abrió San Pedro y le dijo:
-¿Qué quieres Pepe?
Y Pepe le dijo:
-Mi familia es muy pobre. Puede ayudarnos con algo?
Entonces San Pedro le entregó una bolsita de cuero y le dijo:
-Si tomas esta bolsita y le dices "bolsita, bolsita, por la virtud que Dios te ha dado, llénate de dinero", la bolsita se llenará hasta arriba mismo de dinero.
Entonces Pepe, muy contento, bajó del árbol y fue a mostrarle la bolsa a su mamá. Su mamá, muy sorprendida, fue a buscar a su mejor amiga para que lo viera y
aprovechó de comprarse ropa y comida.
Unos días después, Pepe y su mamá salieron y, para que no les robaran la bolsita, se la pasaron a la mejor amiga de la mamá, pero ella pensó:
-Esta bolsita es muy valiosa, quien sabe que podré hacer con ella.
Y cuando Pepe y su mamá volvieron les dijo que alguien había entrado y se había robado la bolsita. Entonces Pepe volvió a escalar el árbol y le dijo a San Pedro:
-San Pedro, nos robaron la bolsita, ¿qué me puede dar ahora?
Entonces San Pedro le entregó un mantel y le dijo:
-Si pones este mantel sobre una mesa y le dices "mantelcito, mantelcito, por la virtud que Dios te ha dado, llénate de los manjares que come un Rey", este mantel se llenará de comida.
Nuevamente bajó Pepe muy contento y le mostró el mantel a su mamá y a la mejor amiga de su mamá. Su mamá comió tanto, pero tanto, que un día explotó. Así que Pepe, muy triste le dejó a su madrina (la mejor amiga de su mamá) el mantel para que lo cuidara mientras el iba al velorio. Pero nuevamente su madrina se lo quedó, y cuando llegó Pepe a buscarlo, le dijo que se lo habían robado. Así que Pepe volvió a subir el árbol y esta vez San Pedro le pasó un bastón y le dijo:
-Si a este bastón le dices "bastoncito, bastoncito, por la virtud que Dios te ha dado, muéleme a golpes", este bastón se levantará y no dejará de pegarte hasta que le digas "bastoncito, bastoncito, por la virtud que Dios te ha dado, deja de pegarme".
Y bajó Pepe y nuevamente se lo pasó a su madrina para que lo cuidara, pero le advirtió:
-Este bastón es muy peligroso, pues si no le dice "bastoncito, bastoncito, por la virtud que Dios te ha dado, muéleme a golpes" este bastón comenzará a golpearlo a uno y no parará.
Pero la madrina pensó:
-Ajá, este Pepe cree que puede engañarme, seguro que eso de los golpes es mentira, quién sabe que virtud maravillosa tiene.
Así es que la madrina dijo las palabras mágicas y el bastón se levantó y comenzó a pegarle y cuando llegó Pepe, encontró al bastón golpeando a su madrina. Entonces su madrina le dijo:
-Yo te robé el mantel y el saquito y te los devolveré si me quitas el bastón de encima. Entonces Pepe dijo:"bastoncito, bastoncito, por la virtud que Dios te ha dado, deja de pegarme". Entonces la madrina le devolvió a Pepe sus cosas y le pidió perdón. Pepe la perdonó y vivieron juntos y felices desde entonces, junto con los 3 objetos mágicos.

 

HISTORIA
María

Voy a contar una cosa sobre mi abuelo. Mi abuelo se llama Antonio y tiene 83 años y se cuida muy bien ¡Parece que tenga menos!. Cuando tenia unos 20 años o por ahí, se hacia las caminatas desde Huesca hasta Barcelona, ANDANDO. Yo al principio no me lo creí pero después si que me lo fui creyendo. Esto es lo me hace más gracia de toda la historia. Cuando caía la noche, dormían en sacos de dormir y tiendas de campaña ( porque eran unos 30 personas, creo que me dijo), a veces dormían con una cuesta para bajo. Entonces te puedes dormir encima de la cuesta y al día siguiente despertarse a mitad cuesta. Ja, ja. Esa parte es mi favorita. Espero que os haya gustado tanto como a mi lo contó mi abuelo.

 

LA FÁBULA DEL CONEJO Y LA TORTUGA
Jesus Penas

El conejo se creía que corría mas que la tortuga, pero el conejo se quedaba todo el rato, en sitios, pero gano la tortuga.

La fábula
No te tienes que creer lo que quieras. Por que si estas corriendo y te paras cada dos por tres por tonterías nunca vas a ganar. Es como están corriendo Alonso y Michael Sumajer, y gana Alonso por mala suerte que tenga . Pero si Michael pierde es por lo del conejo.

 

JAVIER Y LOS DEPORTES
Inmaculada Ayerra Sarasate

Érase una vez, un niño, llamado Javier, al que no le gustaban los deportes y siempre estaba marginado pero un día en Educación Física un niño de su clase (Iván) le preguntó si quería practicar un poco en bolloy-ball y Javier le dijo q no pero Ivan insistió y al final Javier acepto pero al empezar se cayó al suelo y todos los demás niños se rieron de él y entonces Javier se volvió a sentar en el banco de antes e Iván le animó para que jugase de nuevo y esta vez le salió bien y Javier se dio cuenta de que si te esfuerzas puedes conseguir lo que te propongas y desde ese momento Javier se convirtió en el chico al que mejor se le daban todos los deportes, gracias a Iván que ahora es su mejor amigo y además Javier ayuda a los que no se les da bien los deportes sin excepciones.

 

LEYENDA
Ingrid Álvarez Llerena
Arequipa (Perú)

Hola, vivo en Perú aquí hay muchas leyendas gracias a su gran cantidad
de cultura una de ellas es la que les cuento:
las líneas de Nazca :
se dice en varias teorías que el hombre primitivo las había creado, pero no en todas las teorías se dice lo mismo una de ellas es, la que por muy extrañas razones antiguamente se vio algo extraño aterrizar por ahí, y de pronto aparecieron dichas líneas. Es decir se cuenta que las crearon seres de más allá.
Claro que muchas veces se ha tratado de averiguar pero no se ha podido.


EL AMOR Y LA LOCURA
Fabiola Baratta
Venezuela

Hace años atrás se encontraban las virtudes y los defectos personales del ser humano estaban aburridos. Pero el ingenio pensaba y pensaba hasta que dijo que tal si jugamos al escondite todos dijeron sí sí gritaban.
La locura se ofreció a contar y así fue todos se escondieron en grupos pero cuando la locura iba por el numero 97 sólo estaba parada sin esconderse: el amor por ser tan indeciso pero luego se metió tras los rosales .
La locura fue descubriéndolos uno a uno pero faltaba sólo 1 el amor la envidia gritó está en los rosales. La locura fue hacia los rosales y cortando, cortando ramas le pinchó los ojos al corazón dejándola ciega. La locura toda apenada le dijo en que te puedo ayudar ella contestó: sólo me ayudarías siendo mi pareja .
Por tal motivo dicen: el amor es ciego y por eso siempre está acompañado por la locura.

 

EL RATÓN DE CAMPO
Karla, 8 años
Colima (México)
Les envío un cuento que me contó mi maestra, espero lo disfruten.

El ratón de campo invitó a su primo el ratón de la Ciudad, a pasar en el Campo, a su lado, el fin de semana.
Pipo aceptó la invitación y, una vez vestido elegantemente, se preparó a partir en su potente auto. Estaría muy bien junto al primo Mateo, al cual no veía desde el verano anterior.
El encuentro de los dos fue muy afectuoso. Mateo enseñó en seguida su casa a Pipo, y ofreció lo más sabroso que tenía en la despensa.
Pipo hizo un gesto despectivo:
-¿Bellotas? ¿Nueces? ¡Puf! ¡Qué comida más mala! ¡Si vieras lo que yo como en la ciudad, te caerías de espaldas! ¡Aquello es gloria!
Tanto insistió para que fuera a comprobarlo, que Mateo fue con su primo a la ciudad a ver la maravillosa casa donde habitaba Pipo, el cual iba describiéndole el menú del día: dulces, naranjas, queso y otras muchas cosas de las cuales no se acordaba ya ni del nombre.
Mientras nuestros amigos estaban llenando sus estómagos, apareció un enorme gato con ganas de pelea y aire muy feroz. El pobre Mateo, acostumbrado a la vida tranquila del campo, creyó ver un tigre y ambos echaron a correr tratando de escapar de sus uñas.
Mateo, cuando se tranquilizó, hablo así:
- Querido primo Pipo, agradezco tu invitación, pero te digo que la ciudad la veo llena de peligros. Yo me vuelvo a mi modesta casita y a los tranquilos campos de mi pueblo.
Y Mateo cogió su maleta y volvió a su casa y, mientras dormía la siesta en una panoja de maíz, soñaba con sus deliciosas bellotas sabrosas y dulces, y con su pequeño pueblo, donde tan feliz y tranquilo vivía.

Adaptación Fábulas de Esopo

- ¿A dónde le invitó el ratón del campo a su primo?
- ¿Cómo se llamaban los dos primos?
- ¿Cuál fue el gesto afectuoso de Pipo?
- ¿Cuál fue el menú del día?
- ¿Qué hizo Mateo al final?


LEYENDA
Alba Rivadulla Duró

Dicen, que en la noche de San Juan, quien encuentra un trébol de cuatro hojas consigue todos los deseos que esa persona desea. También consigue poderes asombrosos y todo el mundo le hace regalos. Pero, dicen también que eso solo se puede hacer realidad, si, se hace en la noche da San Juan...

 

UNA NOCHE DE HALLOWEEN

Mi abuela me ha contado que antes los universitarios (que en aquel entonces llevaban capa) hacían muchas apuestas y, que una noche de Halloween unos amigos de mi tatarabuelo hicieron una apuesta de que quien estuviera paseando por el cementerio una hora, el que se atreviera y saliera sin rasguño alguno, le daban 300 pesetas, que de aquella época era mucho. Un chico muy valiente se atrevió, pero les dijo a sus compañeros que si no salía en una hora, que lo entraran a buscar. Cuando se disponía a salir, la capa le enganchó el algo o algo se enganchó en la capa. Los compañeros observaron que no salía, y lo entraron a buscar. Casi se desmayan, al ver al chico, muerto, delante de una tumba, con la capa enganchada en un clavo.
Qué había sucedido: que el chico, al engancharse la capa en el clavo, había pensado que un muerto se había levantado de su tumba.

 

EL ROBOT QUE SE OXIDÓ
Adriana Letelier

Había una vez un inventor que vivía en una parte donde habían patos y a él no le gustaban los patos, entonces se le ocurrió una idea, iba a inventar un robot mata patos. Estuvo toda la noche trabajando y en la mañana lo programó para matar patos. Después de un minuto el robot había matado a todos los patos y como no tenía nada que matar empezó a matar a los perros de los vecinos. A la mañana siguiente el inventor le dijo al robot que lo iba a desarmar pero el robot lloró tanto que al final quedó tan oxidado que sin necesidad de tocarlo se desarmó.
Después de una semana al inventor lo invadieron los patos y tuvo que vivir con patos para siempre.

 

LA CALLE DE SAN SEBASTIÁN
Isa Peleteiro

En Pontevedra había una calle llamada "calle de la peste". Y yo, como todo el mundo haría, le pregunté a mi abuela por qué se llamaba así esa calle. Ella me dijo que fué HORRIBLE. En esa calle había muerto mucha gente a causa de la peste.
Ahora esa calle se llama "CALLE DE SAN SEBASTIÁN" porque a él le rezaron para que no hubiera más peste y lo consiguió,aunque todavía no muchos se atreven a pasar por allí.

 

LA VIEJA BELÉN 
Karina Acosta Morales
República Dominicana

Según la tradición, en víspera de navidad, una señora vieja, bondadosa y alegre, La Vieja Belén, trae en las árganas de su burro juguetes sencillos con que agasajar a los niños y a las niñas donde no pasó Santa Claus ni los Reyes Magos. La Vieja Belén regala después de los Reyes y deja de regalar a finales de enero. También le regala a todos los niños, aunque se hayan portado mal para que no se sientan tan mal. Ella les recomienda a esos niños que no se porten mal.

 

RUMPELSTIKIN
Joaquín Ramírez

Había una vez...
... Un pobre molinero que tenía una bellísima hija. Y sucedió que en cierta ocasión se encontró con el rey, y, como le gustaba darse importancia sin medir las consecuencias de sus mentiras, le dijo:
-Mi hija es tan hábil y sabe hilar tan bien, que convierte la hierba seca en oro.
-Eso es admirable, es un arte que me agrada -dijo el rey-.
Si realmente tu hija puede hacer lo que dices, llévala mañana a palacio y la pondremos a prueba.
Y en cuanto llegó la muchacha ante la presencia del rey, éste la condujo a una habitación que estaba llena de hierba seca, le entregó una rueca y un carrete y le dijo:
-Ahora ponte a trabajar, y si mañana temprano toda esta hierba seca no ha sido convertida en oro, morirás.
Y dichas estas palabras, cerró él mismo la puerta y la dejó sola.
Allí quedó sentada la pobre hija del molinero, y aunque le iba en ello la vida, no se le ocurría cómo hilar la hierba seca para convertirla en oro. Cuanto más tiempo pasaba, más miedo tenía, y por fin no pudo más y se echó a llorar.
De repente, se abrió la puerta y entró un hombrecito.

-¡Buenas tardes, señorita molinera! -le dijo-. ¿Por qué está llorando?
-¡Ay de mí! -respondió la muchacha.- Tengo que hilar toda esta hierba seca de modo que se convierta en oro, y no sé cómo hacerlo.
-¿Qué me darás -dijo el hombrecito- si lo hago por ti?
-Mi collar -dijo la muchacha.
El hombrecito tomó el collar, se sentó frente a la rueca y... ¡zas, zas, zas! , dio varias vueltas a la rueda y se llenó el carrete. Enseguida tomó otro y... ¡zas, zas, zas! . con varias vueltas estuvo el segundo lleno.
Y así continuó sin parar hasta la mañana, en que toda la hierba seca quedó hilada y todos los carreteles llenos de oro.
Al amanecer se presentó el rey. Y cuando vio todo aquel oro. sintió un gran asombro y se alegró muchísimo: pero su corazón rebosó de codicia. Hizo que llevasen a la hija del molinero a una habitación mucho mayor que la primera y también atestada de hierba seca, y le ordenó que la hilase en una noche si en algo estimaba su vida. La muchacha no sabía cómo arreglárselas, y ya se había echado a llorar, cuando se abrió la puerta y apareció el hombrecito.
-¿Qué me darás -preguntó- si te convierto la hierba seca en oro?
-Mi sortija -contestó la muchacha.
El hombrecito tomó la sortija, volvió a sentarse a la rueca, y, al llegar la madrugada, toda la hierba seca estaba convertida en reluciente oro.
Se alegró el rey a más no poder cuando lo vio, pero aún no tenía bastante; y mandó que llevasen a la hija del molinero a una habitación mucho mayor que las anteriores y también atestada de hierba seca.
-Hilarás todo esto durante la noche -le dijo-, y si logras hacerlo, serás mi esposa.
Tan pronto quedó sola, apareció el hombrecito por tercera vez y le dijo:
-¿Qué me darás si nuevamente esta noche te convierto la hierba seca en oro?
-No me queda nada para darte -contestó la muchacha.
-Prométeme entonces -dijo el hombrecito- que, si llegas a ser reina, me entregarás tu primer hijo.
La muchacha dudó un momento. «¿Quién sabe si llegaré a tener un hijo algún día, y esta noche debo hilar este heno seco?» se dijo. Y no sabiendo cómo salir del paso, prometió al hombrecito lo que quería y éste convirtió una vez más la hierba seca en oro.
Cuando el rey llegó por la mañana y lo encontró todo tal como lo había deseado, se casó enseguida con la muchacha, y así fue como se convirtió en reina la linda hija del molinero.
Un año más tarde le nació un hermoso niño, sin que se hubiera acordado más del hombrecito. Pero. de repente, lo vio entrar en su cámara:
-Vine a buscar lo que me prometiste -dijo.
La reina se quedó horrorizada, y le ofreció cuantas riquezas había en el reino con tal de que le dejara al niño. Pero el hombrecito dijo:
-No. Una criatura viviente es más preciosa para mí que los mayores tesoros de este mundo.
Comenzó entonces la reina a llorar, a rogarle y a lamentarse de tal modo. que el hombrecito se compadeció de ella.
-Te daré tres días de plazo -le dijo-. Si en ese tiempo consigues adivinar mi nombre. te quedarás con el niño.
La reina se pasó la noche tratando de recordar todos los nombres que oyera en su vida, y como le parecieron pocos envió un mensajero a recoger, de un extremo a otro del país, los demás nombres que hubiese. Cuando el hombrecito llegó al día siguiente, empezó por Gaspar, Melchor y Baltasar, y fue luego recitando uno tras otro los nombres que sabía; pero el hombrecito repetía invariablemente:
-¡No! Así no me llamo yo.
Al segundo día la reina mandó averiguar los nombres de las personas que vivían en los alrededores del palacio y repitió al hombrecito los más curiosos y poco comunes.
-¿Te llamarás Arbilino, o Patizueco, o quizá Trinoboba?
Pero él contestaba invariablemente:
-¡No! Así no me llamo yo.
Al tercer día regresó el mensajero de la reina y le dijo:
-No he podido encontrar un sólo nombre nuevo; pero al subir a una altísima montaña, más allá de lo más profundo del bosque, allá donde el zorro y la liebre se dan las buenas noches, vi una casita diminuta. Delante de la puerta ardía una hoguera y, alrededor de ella un hombrecito ridículo brincaba sobre una sola pierna y cantaba:


Hoy tomo vino y mañana cerveza,
después al niño sin falta traerán.
Nunca, se rompan o no la cabeza,
el nombre Rumpelstikin adivinarán.

¡Imagínense lo contenta que se puso la reina cuando oyó este nombre!
Poco después entró el hombrecito y dijo:
-Y bien, señora reina, ¿cómo me llamo yo?
-¿Te llamarás Conrado? -empezó ella.
-¡No! Así no me llamo yo.
-¿Y Enrique?
-¡No! ¡Así no me llamo yo! -replicó el hombrecito con expresión triunfante.
Sonrió la reina y le dijo:
-Pues... ¿quizás te llamas... Rumpelstikin?
-¡Te lo dijo una bruja! ¡Te lo dijo una bruja! -gritó el hombrecito, y, furioso, dio en el suelo una patada tan fuerte, que se hundió hasta la cintura.
Luego, sujetándose al otro pie con ambas manos, tiró y tiró hasta que pudo salir; y entonces, sin dejar de protestar, se marchó corriendo y saltando sobre una sola pierna, mientras en palacio todos se reían de él por haber pasado en vano tantos trabajos.

LA VIEJA BELÉN 
Eva - Málaga

Había una vez una hormiga muy trabajadora y una cigarra muy zángana (poco trabajadora) la hormiga se pasaba los largos y calurosos días buscando comida para el frío invierno mientras que la cigarra se pasaba el verano cantando cuando llegó el largo invierno la hormiga tenía su hormiguero comida etc. mientras que la cigarra está hambrienta y helada la cigarra fue pidiendo cobijo pero todos le decían que se buscara la vida pero la hormiguita le dio comida y casa y la cigarra aprendió la lección para siempre.

Moraleja:
Hay que Trabajar y tener siempre provisiones (agua,comida...)

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