1 - 2 - 3 - 4 - 5 - 6 - 7 - 8 - 9 - 10 - 11 - 12 - 13 - 14
 
EL PRÍNCIPE RANA
Paloma

Hace muchos, muchos años vivía una princesa a quien le encantaban los objetos de oro. Su juguete preferido era una bolita de oro macizo. En los días calurosos, le gustaba sentarse junto a un viejo pozo para jugar con la bolita de oro. Cierto día, la bolita se le cayó en el pozo. Tan profundo era éste que la princesa no alcanzaba a ver el fondo.
- ¡Ay, qué tristeza! La he perdido -se lamentó la princesa, y comenzó a
llorar.
De repente, la princesa escuchó una voz.
- ¿Qué te pasa, hermosa princesa? ¿Por qué lloras?
La princesa miró por todas partes, pero no vio a nadie.
- Aquí abajo -dijo la voz.
La princesa miró hacia abajo y vio una rana que salía del agua.
- Ah, ranita -dijo la princesa-. Si te interesa saberlo, estoy triste porque mi bolita de oro cayó en el pozo.
- Yo la podría sacar -dijo la rana-. Pero tendrías que darme algo a cambio.
La princesa sugirió lo siguiente:
- ¿Qué te parecen mi perlas y mis joyas? O quizás mi corona de oro.
- ¿Y qué puedo hacer yo con una corona? -dijo la rana-. Pero te ayudaré a
encontrar la bolita si me prometes ser mi mejor amiga.
- Iría a cenar a tu castillo, y me quedaría a pasar la noche de vez en
cuando -propuso la rana.
Aunque la princesa pensaba que aquello eran tonterías de la rana, accedió a ser su mejor amiga.
Enseguida, la rana se metió en el pozo y al poco tiempo salió con la bolita de oro en la boca.
La rana dejó la bolita de oro a los pies de la princesa. Ella la recogió rápidamente y, sin siquiera darle las gracias, se fue corriendo al castillo.
- ¡Espera! -le dijo la rana-. ¡No puedo correr tan rápido!
Pero la princesa no le prestó atención.
La princesa se olvidó por completo de la rana. Al día siguiente, cuando estaba cenando con la familia real, escuchó un sonido bastante extraño en las escaleras de mármol del palacio.
Luego, escuchó una voz que dijo:
- Princesa, abre la puerta.
Llena de curiosidad, la princesa se levantó a abrir. Sin embargo, al ver a la rana toda mojada, le cerró la puerta en las narices. El rey comprendió que algo extraño estaba ocurriendo y preguntó:
- ¿Algún gigante vino a buscarte?
- Es sólo una rana -contestó ella.
- ¿Y qué quiere esa rana? -preguntó el rey.
Mientras la princesa le explicaba todo a su padre, la rana seguía golpeando la puerta.
- Déjame entrar, princesa -suplicó la rana-. ¿Ya no recuerdas lo que me prometiste en el pozo?
Entonces le dijo el rey:
- Hija, si hiciste una promesa, debes cumplirla. Déjala entrar.
A regañadientes, la princesa abrió la puerta. La rana la siguió hasta la mesa y pidió:
- Súbeme a la silla, junto a ti.
- Pero, ¿qué te has creído?
En ese momento, el rey miró con severidad a su hija y ella tuvo que acceder.
Como la silla no era lo suficientemente alta, la rana le pidió a la princesa que la subiera a la mesa. Una vez allí, la rana dijo:
- Acércame tu plato, para comer contigo.
La princesa le acercó el plato a la rana, pero a ella se le quitó por completo el apetito. Una vez que la rana se sintió satisfecha dijo:
- Estoy cansada. Llévame a dormir a tu habitación.
La idea de compartir su habitación con aquella rana le resultaba tan desagradable a la princesa que se echó a llorar. Entonces, el rey le dijo:
- Llévala a tu habitación. No está bien darle la espalda a alguien que te prestó su ayuda en un momento de necesidad.
Sin otra alternativa, la princesa procedió a recoger la rana lentamente, sólo con dos dedos. Cuando llegó a su habitación, la puso en un rincón. Al poco tiempo, la rana saltó hasta el lado de la cama.
- Yo también estoy cansada -dijo la rana-. Súbeme a la cama.
La princesa no tuvo más remedio que subir a la rana a la cama y acomodarla en las mullidas almohadas.
Cuando la princesa se metió en la cama, comprobó sorprendida que la rana sollozaba en silencio.
- ¿Qué te pasa ahora? -preguntó enfadada.
- Yo simplemente deseaba que fueras mi amiga -contestó la rana-. Pero es obvio que tú nada quieres saber de mi. Creo que lo mejor será que regrese al pozo.
Estas palabras ablandaron el corazón de la princesa. La princesa se sentó en la cama y le dijo a la rana en un tono dulce:
- No llores. Seré tu mejor amiga.
Para demostrarle que era sincera, la princesa le dio un beso de buenas noches.
¡De inmediato, la rana se convirtió en un apuesto príncipe! La princesa estaba tan sorprendida como complacida.
La princesa y el príncipe iniciaron una hermosa amistad. Al cabo de unos años, la princesa le dijo al príncipe:
- Siento mucho haberme comportado así cuando eras una rana encantada.-
- No te preocupes, ya hace mucho tiempo de eso. Está todo olvidado- la animó en príncipe.- princesa...he estado pensando varios días...y creo que he estado enamorado siempre de ti. Desde el día en que me pediste que te buscara la bolita de oro en el pozo. ¿Aceptarías casarte conmigo?- Al oír esto, a la princesa se le llenaron los ojos de lágrimas y le dio un suave y profundo beso al príncipe. Entonces estos, se casaron y vivieron muy felices.

Moraleja: tranquilo amigo, si un día te encuentras una rana en un pozo no te
asustes, es tu futura pareja (jeje) espero que te haya gustado.



LA LIEBRE Y LA TORTUGA
Amalia Marchena, 10 años
Sevilla

Había una vez una tortuga muy lenta, lenta, lenta y una liebre muy, muy, muy ligera. La liebre se reía de la tortuga por su lentitud. Se reía tanto que un día le dijo:
- Oye, tu tortuga. Te reto una carrera alrededor del campo de mi casa.
El campo de la casa de la liebre era inmenso. A eso que la tortuga respondió:
- Vale, pero quién gane se le nombrará dueño de ese campo.
- Estoy muy tranquilo, pues yo ganaré.
Llegó el día de la carrera, al que todo el bosque fue. La tortuga estaba un poquito nerviosa y la liebre tan tranquila.
- Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.- Pitó el pito que indicaba la salida.
Terminando la carrera la liebre se echó a dormir pensando que iba a adelantar a la tortuga. Tanto tiempo estuvo durmiendo que... la tortuga ganó.




EL CONEJO Y LA TORTUGA

HABÍA UNA VEZ UN CONEJO QUE VIVÍA EN UNA CASA MUY PEQUEÑA. UN DÍA SE ENCONTRÓ UN MANDO PARA QUE APAREZCA CUALQUIER COSA. UN DÍA QUE ESTABA PASEANDO SE ENCONTRÓ A UNA TORTUGA QUE NO TENÍA CASA. ENTONCES EL CONEJO LE HIZO UNA CASA Y COLORÍN COLORADO ESTE CUENTO SE HA ACABADO.



EL DÍA DE LA MADRE
Elisabet Roca, 13 años
Murcia

Había una vez una familia de 4 hijos, tenían edades muy seguidas y por eso jugaban mucho y se divertían mucho.
Un día la hermana mayor que tenía 13 años pensó que iba a ser muy pronto el día de la madre y pensó:
- Por qué no hacemos una fiesta muy especial para nuestra madre?
Y corriendo fue y se lo contó a sus 3 hermanos: Ana de 11, José de 9 y el más pequeño, David de 6 años.
David era muy especial para toda la familia ya que tenía síndrome de Down y a José le gustaba mucho jugar al fútbol, a Ana le gustaba bailar y a Eli cantar.
Eli, les contó a sus hermanos la idea que había tenido: “Vamos a prepararle a mamá una gran fiesta, reuniendo a todos los miembros de la familia”, todos muy entusiasmados fueron corriendo a contarle la idea al padre y él, les ayudó a contactar con todos los miembros de la familia. Pero Eli sin decírselo a nadie, lo que quería era que aquel día también sirviera para juntar a toda la familia.
Llegado el primer domingo de mayo, la madre llegó de la iglesia y cuando entró de la calle:
“¡¡SORPRESAAAA!!” - Le gritó: su madre, su padre, sus hermanos.
La madre muy entusiasmada decidió darle un gran abrazó a sus hijos y les dijo:
¡Muchas gracias !
Y ellos muy felices le dijeron: ¡¡ Feliz día de la madre!!



EL FANTASMA DE LAS FERRERIES
Sara Serrano 11 años
Palafolls (Barcelona)

Cuenta la historia que en el colegio de Palafolls (Barcelona), Les Ferreries, ocurren cosas muy extrañas desde hace varios años.

Por ejemplo, en las clases y otras aulas de la escuela desaparecen mágicamente libros, libretas, trabajos etc. que aparecen luego mágicamente en la habitación de los niños y niñas. Los profesores y profesoras, que tienen mucho miedo por estas extrañas circunstancias, intentan tapar lo ocurrido diciendo que somos los niños los que nos dejamos las cosas en casa, y que si no, ¿quién lo iba a hacer? ¿un fantasma?

Un grupo de niñas estaban en clase cuándo una serie de olvidos mágicos acechó el aula, y su profesora les explicó su cuento de que ellos se dejaban las cosas en casa, que sino quién lo iba a hacer... ¿un fantasma? Este grupo de niñas decidió investigar desde entonces los hechos del colegio para descubrir si el fantasma existía o no. Claro que, con sólo esas pruebas, no podían intentar capturar al famoso fantasma...

Así que siguieron buscando pruebas y sucesos mágicos, que, por supuesto, encontraron. Lo primero que vieron extraño fue que las puertas de las clases se abrían y se cerraban solas. ¿Qué decían los maestros? Pues que era el viento. ¡El viento! ¡Qué tontería! Eso fue lo que pensaron, como yo, el grupo de niñas, ahora cazafantasmas. Apuntaron las dos pruebas que tenían en una libreta y siguieron la búsqueda.

Todas ellas se habían apuntado a un cursillo de manualidades en la escuela, y aprovecharon un día de clase para escabullirse y buscar pruebas. No necesitaron irse más lejos que al baño, dónde luces y grifos se enchufaban y se apagaban solos. Las valientes niñas no se asustaron y anotaron en su libreta la prueba.

La prueba definitiva y absolutamente definitiva que encontraron para saber que el fantasma existía fueron las goteras del vestuario del gimnasio del colegio. Sí, sí. Un día, el grupo de niñas, que iban juntas a clases de aeróbic en la escuela, se dieron cuenta de lo extrañas que eran las goteras del techo. Decidieron observarlas mejor, y... ¿sabéis que vieron? Las goteras tenían forma de letras, un conjunto de letras que formaba la frase: "Soy el fantasma de Les Ferreries, existo, ahora, dejadme en paz de una vez".

Las niñas, por primera vez, tuvieron mucho, mucho miedo y salieron corriendo del baño.

Lo que las niñas no sabían es que el fantasma las estaba observando en la ducha, riéndose silenciosamente como hacen todos los fantasmas para no ser oídos. Y el fantasma decidió vengarse, y se vengó permaneciendo hasta los fines de los fines de la historia en el colegio Les Ferreries haciendo de las suyas. Y cuentan que aún hoy en Les Ferreries ocurren extraños sucesos, como por ejemplo, que las notitas que los niños pasan en clase están fantásticamente trucadas por... ¿el aire? ¿el viento? ¿los niños? ¿el oxigeno? No...claro que no. Por el fantasma de Les Ferreries, que presiento que no se llamará así, así que intenten ustedes que a sus oídos no llegue que lo llamé así... o... podría... acabar.... como las niñas.... ¡Con un miedo horroroso!


LAS HERMANAS Y EL HERMANO
Irene Sánchez 11 años
Sabadell (Barcelona-España)

Hace mucho y mucho tiempo vivían 2 hermanas y una hermano. Una de las hermanas se llamaba Laura la más mayor, otra se llamaba Irene la mediana y el último era el hermano cuyo nombre era Raúl.
Un día iban caminando a visitar a su primo Víctor, que vivía con su madre, la tía de los hermanos, también vivía la abuela y el abuelo.
Los 3 hermanos se peleaban continuamente pero a la vez, no se podían separar.
Un día Raúl, que tenia 4 años, se perdió pos las montañas y sus hermanas le fuero a buscar. Las hermanas se encontraron con un hombre y le preguntaron:
- Hola señor! ¿Ha visto por aquí a un niño más o menos de 4 años?
El señor pensativo y con malas intenciones dijo:
- Sí, sí subir a mi coche que os llevaré hasta él
- Muchas gracias señor!
Cuando estaban en el coche las hermanas se dieron cuenta de que era un secuestrador y quisieron bajar pero no pudieron.
Resulta que el tal secuestrador también había secuestrado a Raúl. Los 3 se dieron cuenta de lo que el secuestrador y sus "matones" querían hacer con ellos, idearon un plan y...¡¡VENCIDOS!!
Los 3 hermanos lo consiguieron y fueron a visitar a su abuela como si nada de esto hubiera ocurrido, su abuela les dijo:
-¿Como habéis llegado tan tarde?
-¡Oh! ¡Oh! mejor siéntate es una historia muy muy larga...
FIN



LA PIEL DE ASNO
Abdel El idrissi
Érase una vez los reyes de un reino lejano, que tuvieron una hija. Mientras que la niña crecía muy hermosa, su madre, la reina, enfermó, hasta llegar a la muerte. El rey, que tanto había amado a su mujer, enloqueció. Dado el parecido físico entre la difunta reina y su hija, el rey quería casarse con su hija. Su hija fue pidiéndole cosas que sólo un rey podía conseguir: un vestido con pétalos, otro lleno de perlas, otro totalmente de oro. En caso de que el rey no consiguiese alguno de estos vestidos, la princesa no tendría que casarse con él, pero el rey consiguió todo. El único remedio que tenía la pobre princesa era escaparse del castillo. Su hada madrina le dio un asno que al rebuznar echaba oro. Cogió sus vestidos y el burro y marchó. Llegó a un reino vecino y se alojó en el castillo, pidiendo trabajo como criada. Estaba cubierta con la piel del asno, por la que la pusieron a fregar los platos. Todo el mundo, incluso los príncipes, la llamaban “piel de asno”. Pero un día, un príncipe vio como la princesa vestía un hermoso vestido que, sin duda alguna, no era ninguna piel de asno. Al poco tiempo, el príncipe enfermó. Simplemente era una gripe, pero como decía que había visto a la chica con un vestido le tomaron por loco. Al poco tiempo la descubrieron. La chica se puso uno de sus vestidos y fue a ver al príncipe. El chico se alegró muchísimo y se casaron en poco tiempo.


CUENTO
Claudia Carbajo Fernández-Mejuto
Érase una vez un príncipe que cazaba liebres y conejos en el bosque. Un día en el bosque encontró unas semillas mágicas de colores. Plantó las semillas y cada día las regaba. Un día cuando estaba cortando las ramas porque había crecido muy alto, les salió una cara. Y el árbol le habló con atención.

Le dijo: - ¿Buscas a una princesa?, una bruja le convirtió en un búho y cada día viene a este bosque a jugar.

El príncipe le dijo: - Muchas gracias por haberme dicho eso, voy de camino a buscarla. Le hizo caso y encontró un búho, y entonces al verle el búho se convirtió en princesa y la bruja se murió por el mal conjuro.

Los dos se casaron y fueron felices y comieron perdices.


¡QUÉ BUENA!
Naira 8 años
( Valencia)

Soy de color naranja, porque mi madre es china y es de color amarillo y mi padre es indio y es de color rojo.
Mis padres se conocieron así: piel rojísima (mi padre) era un indio que decidió buscarse la vida. Llegó a San Antonio y vio una china que estaba en un puesto vendiendo arroz chino. Entonces ellos dos se enamoraron completamente.
Cuando yo nací, una niña de ojos azules y piel naranja, decidieron llamarme:
Inchi (in de indio y chin de china).
Cuando empecé a ir a la escuela se lo conté a mis amigos. Y una niña pequeña creyendo que soy un helado de naranja con forma de niño me dio un lametazo y exclamó:
- ¡Qué buena!
Desde entonces cuando Lorena, que así se llama la niña, me ve exclama: ¡qué buena!
FINAL UN RECUERDO DE iNCHIN



LA GRAN CASA

Érase una vez una niña que tenía 6 años y se llamaba Laura y ella se quería mudar porque su casa era muy pequeña y se quería mudar a una gran casa con: habitación con cama de 2 plazas, 3 lavabos, juegos para ella sola, etc.
Un día, su tía le dijo:
-Yo te conseguiré una casa grande si te portas bien.
Y, se alegró mucho porque iba al fin a tener una casa grande. Era su sueño y no quería volver a esa casa tan pequeña, o sea, que se fue a la casa que ella quería con lo que ella quería.
Fin


LA VAQUITA FLOR
Aitana 6 años
(Asturias )

Había una vez una vaca que estaba la mar de aburrida porque nunca pasaba nada y así pasaba la vida. Después de 13 años llegó la novedad. Venía tocando campanas para más seguridad.
Con semejante brebaje, todo cambia alrededor y lo que ayer era gris hoy tiene otro color.
Lo que siento es alivio y encima desde el principio.
No noto nada más, sólo ganas de bailar.
Cayeron en el olvido el picor y el escozor; y con esto que ha ocurrido me siento como una flor.

FIN.

LA ZORRA Y EL CUERVO
Ana Prendes de Gijón.
Un cuervo estaba sentado en un árbol con un delicioso queso. Pasó por allí una zorrita que quería el queso, y le dijo al cuervo:
- Que ave tan bonita eres, tu voz es tan bonita como tus plumitas.
El cuervo para mostrar su voz abrió el pico y...¡perdió el queso!
La zorra se apoderó del queso y le dio al cuervo:
- Estimado amigo te he camelado y en mi trampa has caído.

CUENTO
Érase una vez las tres mellizas que estaban haciendo un cuento para un trabajo del colegio y la bruja aburrida les castigo y les envió a un país sudafricano. Allí ellas vieron la pobreza que hay en ellos y decidieron ayudarles a comenzar a ser felices.
Ellas con la alegría iban escribiendo la aventura que ellas seguían y así terminaron el cuento.
Y colorín colorado este cuento se ha acabado.


HARTOS de la NAVIDAD
Guillermo Asencio Montiel 10 años
(Elche)

Érase una vez, tres hermanos llamados Julio, Guillermo y Enrique. Un día los
tres hermanos les pidieron a sus padres que les comprara un trineo.

Por la noche los tres hermanos vieron una estrella fugaz. Le pidieron que
todos los días fuese Navidad.

Al día siguiente se levantaron y estaban muy contentos. Pasaban y pasaban
los días y no paraban de recibir regalos.
Los tres hermanos pensaron que ser todos los días Navidad era algo pesado.
Eso de tener todos los días regalos cansaba.
Esta historia nos enseña a no ser avariciosos con los deseos. Esto
es para quien lo haya leído que lo sepa.

FIN


QUIERO TENER UN PERRO
Claudia 9 años
(Valencia)

Había una vez una niña que le encantaban los perros y le decía a su madre que le comprara uno. Pero su madre no quería. Entonces un día la niña fue a mirar una tienda de animales y encontró el perro más bonito que había visto en su vida. Así que un día fue a decirle lo mismo de siempre a su madre y al final le dijo:
Ya veremos, si apruebas todos los exámenes de este trimestre puede que te lo compre.
La niña se había quedado asombrada al ver que su madre le había dicho eso, así que ella fue aprobando exámenes y cuando llego su cumpleaños le dijo su madre que tenía una sorpresa para ella.
Estaba pensando en que seria cualquier cosa menos un perro, y cuando llegó a casa su madre le dio una cajita con agujeros y ella la abrió y ¿qué se encontró?
¡¡Pues un perro !!
Pero no era un perro cualquiera, sino el que a ella le gustaba y vio en la tienda de animales y se sintió muy feliz.

FIN

LA PRINCESA Y LA CORONA
Francisco Navarro
Érase una vez una princesa muy guapa que no quería llevar corona.
Un día su mamá le dijo:
- cariño ¿por qué no quieres llevar corona? le dijo su madre, la reina.
La princesa dijo:
- Porque me chafa el pelo y después se me queda muy mal y no me queda bien.
La reina le dijo:
- A mi también me chafa el pelo y sin embargo no me quejo.
- Bueno pues la llevaré dijo la princesa.
La princesa se fue haciendo más mayor y fue creciendo. Un día un joven príncipe estaba buscando novia. Él se enamoró de ella y ella de él y se casaron y tuvieron muchos hijos.


1 - 2 - 3 - 4 - 5 - 6 - 7 - 8 - 9 - 10 - 11 - 12 - 13 - 14