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Las mujeres de agua   
Protejamos su hábitat

Les mujeres de agua no son para beber

Las mujeres de agua no son de agua, sólo viven en aguas dulces. No se pueden beber y, afortunadamente, es difícil verlas.

Imagina a la chica más bonita que conozcas. ¿La tienes en la cabeza? (imagino que estás pensando en mí, la Bruja Aburrida). Pues multiplica su belleza por mil. Las mujeres de agua son tan guapas y seductoras que cuesta mucho no caer rendido a sus pies sólo verlas. Tienen los ojos del color del agua, entre azul y verde, y una voz melódica. Visten unas túnicas muy finas y ligeras de hilo de lino que transparentan sus curvas sugerentes.

Las mujeres de agua son alegres, inocentes y orgullosas. Defienden mucho su territorio. No les gusta demasiado relacionarse con los humanos. Incluso, a veces, pueden llegar a hacer hervir el estanque donde viven si en él se baña un desconocido.


Estos seres mágicos y con un punto romántico se dedican a cantar, bailar y tejer. Los vestidos de lino que tejen con sus husos mágicos son tan bonitos como ellas. La ropa la tienden a la luz de la luna. Si alguien consigue una de las piezas que se han dejado tendidas o una madeja de lino, sin que se den cuenta de ello, será afortunado el resto de su vida.

Las mujeres de agua son seres nocturnos. Les gusta mucho organizar fiestas. Se ve que algunas están un poco chifladas. Las noches de luna llena miran su reflejo en los estanques.

 

Sabías que...
Ver a una mujer de agua no es demasiado fácil. De día, cuando salen de sus palacios, acostumbran a transformarse en mirlos de agua.

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